
Entró en la guardería en septiembre y desde entonces no ha estado sano una semana entera. Mocos, tos, otra vez mocos, una fiebre, tres días bien, y vuelta a empezar. Ya has oído aquello de «es normal, es que están haciendo defensas», pero cuando llevas cinco meses así, «normal» se te queda corto.
Cuántos catarros son normales
Un niño pequeño que va a la guardería puede encadenar entre seis y diez infecciones respiratorias al año, concentradas casi todas entre octubre y marzo. Si cada una dura de siete a diez días y encima se solapan, la sensación de estar enfermo todo el invierno no es una exageración tuya: es aritmética.
Lo que orienta a que todo va bien no es el número, sino cómo está el niño entre catarro y catarro: si recupera, come, juega, gana peso y crece con normalidad. Ese es el termómetro real.
Lo que dice el estudio sobre la guardería
Un estudio de cohorte holandés siguió a niños desde el nacimiento hasta los seis años para ver qué pasaba con las infecciones respiratorias según hubieran ido o no a la guardería en el primer año. El resultado es interesante y tranquilizador a medias.
Los niños que empezaron pronto en la guardería tuvieron infecciones antes, pero al llegar a los seis años el número total de infecciones era prácticamente el mismo en unos y en otros. Es decir: la guardería no multiplica los catarros de la infancia, los adelanta. Los pasas ahora en vez de a los cinco años.
La contrapartida es que se concentran en la etapa en la que peor se llevan y más consultas generan: el mismo estudio encontró un 15% más de visitas al médico de familia y un 32% más de prescripciones de antibiótico entre los que entraron en la guardería entre los seis y los doce meses.
Qué ayuda de verdad en casa

Lo primero, y lo más aburrido: los lavados nasales. Una revisión Cochrane sobre irrigación nasal con suero en infecciones respiratorias agudas concluye que probablemente ayuda a aliviar los síntomas, y el ensayo pediátrico más grande incluido encontró menos secreción y menos obstrucción nasal en los niños tratados. La certeza de la evidencia no es alta, pero es lo mejor que tenemos y no tiene riesgo.
La técnica importa más que el producto: con el niño de lado, un chorro decidido y suficiente cantidad, no unas gotitas tímidas. Un lavado bien hecho antes de comer y antes de dormir cambia la noche. Uno mal hecho solo consigue que el niño odie el suero.
¿No acabas de ver claro cómo hacer el lavado nasal? Es de las primeras cosas que enseñamos en consulta, con el peque delante y practicando vosotros. Suele ser lo que más cambia las noches. Lo trabajamos en fisioterapia respiratoria infantil.
Después, lo demás: hidratación, ambiente sin humo de tabaco, lavado de manos y, cuando esté con secreciones, dormir con la cabecera algo elevada.
¿Y la fisioterapia respiratoria?
Aquí hay que separar dos escenarios, y es donde más confusión existe.
En un catarro agudo o una bronquiolitis, la fisioterapia respiratoria no acorta el proceso. La revisión Cochrane sobre bronquiolitis, con 17 ensayos y 1.679 lactantes, no encontró beneficio de las técnicas convencionales, y halló evidencia de alta certeza de que las técnicas espiratorias forzadas no mejoran el estado de salud y además pueden provocar efectos adversos. Si tu hijo tiene un catarro de tres días, lo que necesita es suero y paciencia.
Distinto es el niño que no acaba de limpiar entre episodio y episodio: el que arrastra secreciones de forma mantenida, el que encadena bronquitis, el que tose por la noche durante semanas después de que el virus se haya ido. Ahí sí tiene sentido valorar, porque el problema ya no es el virus, es el manejo de las secreciones.
Puedes leerlo con más detalle en este artículo sobre la evidencia en fisioterapia respiratoria, y ver cómo son las sesiones en fisioterapia respiratoria infantil.
Cuándo dejar de asumir que es normal
Habla con tu pediatra si ves alguna de estas cosas:
- Que no recupere del todo entre catarro y catarro: siempre con tos, siempre cansado.
- Que deje de ganar peso o pierda ritmo de crecimiento.
- Neumonías o bronquitis de repetición, o varias tandas de antibiótico en pocos meses.
- Tos que dura más de cuatro semanas después de un catarro.
- Pitidos al respirar que se repiten episodio tras episodio.
- Dificultad para respirar, hundimiento entre las costillas, respiración muy rápida o labios azulados: eso es urgencias, no consulta.
Y una cosa más, porque también cuenta: si el invierno os está pasando por encima como familia, decirlo en la consulta no es quejarse. Es información útil.
¿Tu peque no acaba de limpiar entre catarro y catarro?
Valoramos si detrás hay un problema de manejo de secreciones o si simplemente hay que dejar pasar el virus. Y te lo decimos con franqueza.
Y si lo que necesitas es que alguien te enseñe a hacer bien los lavados nasales, eso se aprende perfectamente por videollamada.
Referencias
- de Hoog MLA, Venekamp RP, van der Ent CK, et al. Impact of early daycare on healthcare resource use related to upper respiratory tract infections during childhood: prospective WHISTLER cohort study. BMC Medicine. 2014;12:107. doi.org/10.1186/1741-7015-12-107
- King D, Mitchell B, Williams CP, Spurling GKP. Saline nasal irrigation for acute upper respiratory tract infections. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 4. Art. No.: CD006821. doi.org/10.1002/14651858.CD006821.pub3
- Roqué-Figuls M, Giné-Garriga M, Granados Rugeles C, Perrotta C, Vilaró J. Chest physiotherapy for acute bronchiolitis in paediatric patients between 0 and 24 months old. Cochrane Database of Systematic Reviews 2023, Issue 4. Art. No.: CD004873. doi.org/10.1002/14651858.CD004873.pub6
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agosto de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.