Frenillo lingual en el bebé: cuándo es un problema de verdad

Cojín de lactancia y muselina doblada en el sofá

Lleváis dos semanas de grietas, de tomas eternas y de una sensación que no se te va: que algo no acaba de encajar. Y entonces alguien pronuncia la palabra. Frenillo.

Es de las cosas que más se buscan de madrugada y también de las que más confusión generan, porque hay quien lo trata como la explicación de todo y quien lo descarta sin mirar. Vamos a ordenarlo.

Qué es exactamente el frenillo lingual

Cojín de lactancia, frenillo lingual y lactancia materna

Todos tenemos una membrana que une la lengua al suelo de la boca. Se llama frenillo lingual y es normal tenerla. Hablamos de anquiloglosia cuando esa membrana es tan corta o tan tensa que limita de verdad el movimiento de la lengua.

La palabra clave ahí es limita de verdad. Ver un frenillo no significa que haya un problema: lo que importa es si la lengua se mueve o no, y si eso está afectando a la lactancia.

El sobrediagnóstico es un problema real

La Academia Americana de Pediatría publicó en 2024 un informe clínico dedicado precisamente a esto, y su mensaje es bastante rotundo: los diagnósticos de anquiloglosia se multiplicaron casi por diez entre 1997 y 2012, y volvieron a duplicarse hasta 2016. No es que hayan nacido más bebés con frenillo corto; es que se está mirando más y cortando antes.

El mismo informe recuerda algo que conviene tener muy presente: la mayoría de las dificultades de lactancia, incluido el dolor, no se deben al frenillo. Un agarre poco profundo, una postura que no acompaña, un pecho ingurgitado o un bebé somnoliento producen exactamente los mismos síntomas.

Qué dice la evidencia sobre cortarlo

Aquí toca ser honestos, aunque no sea lo más cómodo. La revisión Cochrane sobre frenotomía en recién nacidos reunió cinco ensayos y 302 bebés. Encontró que la intervención reduce el dolor del pezón a corto plazo, pero no encontró un efecto consistente sobre la lactancia del bebé: dos estudios no vieron cambios en las escalas de alimentación y solo uno mostró mejoría objetiva.

Un metaanálisis más reciente, de 2025, llegó a una conclusión parecida y algo incómoda: el efecto agrupado parecía favorable, pero al excluir los estudios atípicos dejaba de ser significativo, y en el 93% de los trabajos había riesgo de sesgo. Solo tres de cada diez usaron una herramienta diagnóstica validada.

Traducido: cortar puede ayudar en casos seleccionados, sobre todo con el dolor de la madre, pero no es la solución automática que a veces se vende, y el punto realmente flojo no es la técnica sino el diagnóstico.

Antes de decidir nada, merece la pena mirar la toma entera. Cómo se agarra, cómo respira, qué postura mantiene el cuello, si hay tensión en la mandíbula. Muchas veces ahí está la respuesta. Esa mirada global es parte de lo que hacemos en fisioterapia pediátrica, trabajando con vosotros y con quien lleve la lactancia.

Qué mirar antes de dar el paso

  • Que alguien con formación observe una toma completa, no solo la boca del bebé en reposo.
  • Si el bebé gana peso y cuántas veces moja el pañal.
  • Si el agarre mejora al cambiar de postura, porque eso ya dice mucho.
  • Si la lengua se eleva y se lateraliza, o si se queda anclada abajo.
  • Si hay tensión en el cuello o preferencia de giro, que puede estar condicionando el agarre de un pecho.

La AAP recomienda justo eso: valoración en equipo y agotar lo no quirúrgico antes de plantear el corte, reservándolo para cuando hay agarre ineficaz y escasa ganancia de peso.

Cómo lo vemos en AIRA

No diagnosticamos ni cortamos frenillos: eso es de pediatría, cirugía o quien lleve la lactancia. Lo que sí hacemos es mirar al bebé entero. Si hay una tortícolis, una tensión mandibular o una asimetría que están complicando el agarre, trabajarlas cambia la toma sin tocar nada.

Y si tras esa valoración creemos que el frenillo sí está limitando de verdad, te lo diremos y te orientaremos a quien corresponda, con la información en la mano para que decidáis vosotros.

¿Las tomas se os están haciendo cuesta arriba?

Miramos el cuello, la mandíbula y la postura de tu bebé antes de que nadie proponga cortar nada. A veces con eso basta, y si no, te lo decimos con franqueza.

Ver fisioterapia pediátrica

Referencias

  1. Thomas J, Bunik M, Holmes A, et al.; American Academy of Pediatrics. Identification and Management of Ankyloglossia and Its Effect on Breastfeeding in Infants: Clinical Report. Pediatrics. 2024;154(2):e2024067605. doi.org/10.1542/peds.2024-067605
  2. O’Shea JE, Foster JP, O’Donnell CPF, et al. Frenotomy for tongue-tie in newborn infants. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2017. Art. No.: CD011065. doi.org/10.1002/14651858.CD011065.pub2
  3. Francis DO, Krishnaswami S, McPheeters ML. Treatment of Ankyloglossia and Breastfeeding Outcomes: A Systematic Review. Pediatrics. 2015;135(6):e1458–e1466. doi.org/10.1542/peds.2015-0658
  4. Jerez Delgadillo G, Zlatar Rojas J, Muñoz MA, Luque-Martínez I. Frenectomy for ankyloglossia in children under five: a systematic review and meta-analysis on breastfeeding outcomes. International Breastfeeding Journal. 2025;20(1):81. doi.org/10.1186/s13006-025-00773-x

Revisión clínica

Andrea Martín Riera

Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140

Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.

Última revisión: agosto de 2026

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.

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