Ejercicios de Kegel: cómo se hacen bien y por qué casi nadie los hace

Esterilla crema extendida en el suelo con un cojín pequeño en el centro

Es de los pocos ejercicios que casi todo el mundo ha oído nombrar y casi nadie sabe hacer bien. Te dicen «haz Kegel» en la revisión posparto, buscas en internet, encuentras cuarenta versiones distintas y acabas apretando el abdomen, los glúteos y la mandíbula a la vez.

Vamos con lo que sí está demostrado y con lo que se hace mal.

Qué son exactamente

Son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico: ese conjunto de músculos que cierra la pelvis por abajo y sostiene la vejiga, el útero y el recto. Llevan el nombre del ginecólogo que los describió en 1948.

La sensación correcta es doble: algo que se cierra y algo que sube. Cerrar alrededor de la uretra, la vagina y el ano, y notar que ese cierre asciende ligeramente hacia dentro. Nada más.

Lo que están haciendo mal casi todas

Pequeño reloj de arena sobre una superficie de madera clara
  • Empujar hacia abajo en vez de cerrar hacia arriba. Es el error más frecuente y el más importante, porque no solo no ayuda: hace exactamente lo contrario de lo que se busca. Mucha gente que cree estar contrayendo está pujando.
  • Apretar los glúteos. Si notas que despegas del asiento o que las nalgas se tensan, ese no es el músculo.
  • Meter barriga o apretar el abdomen. El abdomen puede activarse un poco de forma natural, pero no debe ser el protagonista.
  • Aguantar la respiración. Muy común y contraproducente: se debe poder hablar mientras se contrae.
  • Practicar cortando el pis. Sirve una vez, para localizar el músculo. Como entrenamiento habitual no se recomienda: interferir de forma repetida con el vaciado de la vejiga no es buena idea.

Este es el motivo por el que las guías piden una valoración antes de mandar ejercicios. La guía británica NICE exige comprobar con una exploración que la mujer contrae correctamente antes de prescribirle un programa. Si el gesto está mal hecho, repetirlo cien veces al día no mejora nada, y en algunos casos empeora.

Cómo se hacen

La pauta que recomienda NICE como tratamiento de primera línea es concreta: al menos 8 contracciones, 3 veces al día, durante un mínimo de 3 meses.

En la práctica se trabajan dos cosas distintas:

  • Fuerza: contracciones máximas, mantenidas unos segundos, con el mismo tiempo de descanso entre ellas.
  • Rapidez: contracciones cortas y fuertes, que son las que hacen falta cuando toses o estornudas.

Y sobre todo: el descanso importa tanto como la contracción. Un suelo pélvico que no se relaja del todo entre repeticiones no está entrenando, está acumulando tensión.

Qué se puede esperar de verdad

Aquí la evidencia es de las mejores que hay en fisioterapia. La revisión Cochrane que reúne 31 ensayos y 1.817 mujeres encontró, en incontinencia urinaria de esfuerzo, curación en el 56 % de las mujeres que entrenaron frente al 6 % que no hicieron nada, con certeza alta. Contando curación o mejoría, 74 % frente a 11 %.

No es una promesa de resultado individual, pero es un efecto grande y bien establecido. Pocas intervenciones en salud tienen números así.

Y en el embarazo hay un dato que conviene conocer antes: en mujeres sin pérdidas, entrenar el suelo pélvico durante el embarazo reduce alrededor de un 29 % el riesgo de incontinencia entre los tres y los seis meses posparto, con certeza alta. Prevenir sale mucho más barato que tratar.

Cuándo NO son la respuesta

Esta parte casi nunca se cuenta, y es importante:

  • Cuando el problema es exceso de tensión, no falta de fuerza. Existe el suelo pélvico hipertónico, y ahí añadir contracciones puede empeorar el dolor. Si notas dolor en las relaciones, escozor o dificultad para vaciar, los Kegel no son el punto de partida.
  • Cuando no sabes si lo estás haciendo bien. Ya lo hemos dicho, pero es la causa número uno de que «los Kegel no me funcionan».
  • Como sustituto de mirar qué pasa. Unas pérdidas nuevas, un peso raro o un bulto merecen una valoración, no una tanda de ejercicios a ciegas.

Sobre los hipopresivos y las técnicas respiratorias: no sustituyen a los Kegel ni los mejoran. La activación del suelo pélvico durante la espiración es significativamente menor que en una contracción voluntaria, el entrenamiento clásico fue más eficaz que la respiración sola, y añadirla no aportó beneficio adicional. Pueden gustarte y estar bien como complemento; no son el tratamiento.

Cuándo consultar

Si tienes pérdidas de orina o de gases, sensación de peso o de bulto, dolor en las relaciones, o si sencillamente no notas nada al intentar contraer. Esa última es la más común y la que más se calla.

¿Los haces bien?

En una valoración comprobamos si la contracción es correcta, si el problema es de fuerza o de exceso de tensión, y salimos con una pauta concreta en vez de un consejo genérico.

Ver embarazo y postparto

Referencias

  1. Dumoulin C, Cacciari LP, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women. Cochrane Database Syst Rev. 2018;(10):CD005654. doi.org/10.1002/14651858.CD005654.pub4
  2. Woodley SJ, Lawrenson P, Boyle R, et al. Pelvic floor muscle training for preventing and treating urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane Database Syst Rev. 2020;(5):CD007471. doi.org/10.1002/14651858.CD007471.pub4
  3. Hay-Smith EJC, Starzec-Proserpio M, Moller B, et al. Comparisons of approaches to pelvic floor muscle training for urinary incontinence in women. Cochrane Database Syst Rev. 2024;(12):CD009508. doi.org/10.1002/14651858.CD009508.pub2
  4. National Institute for Health and Care Excellence. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management. NICE guideline NG123. Londres: NICE; 2019.
  5. National Institute for Health and Care Excellence. Pelvic floor dysfunction: prevention and non-surgical management. NICE guideline NG210. Londres: NICE; 2021.
  6. Bo K, Driusso P, Jorge CH. Can you breathe yourself to a better pelvic floor? A systematic review. Neurourol Urodyn. 2023;42(6):1261-1279. doi.org/10.1002/nau.25218
  7. Moossdorff-Steinhauser HFA, Berghmans BCM, Spaanderman MEA, Bols EMJ. Prevalence, incidence and bothersomeness of urinary incontinence between 6 weeks and 1 year post-partum. Int Urogynecol J. 2021;32(7):1675-1693. doi.org/10.1007/s00192-021-04877-w

Revisión clínica

Andrea Martín Riera

Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140

Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.

Última revisión: agost de 2026

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.

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