
Te dan el alta con un bebé, una faja, una caja de analgésicos y una frase: hasta la revisión, reposo. Y a partir de ahí, silencio. Nadie te explica qué te han operado, qué es normal sentir ni cuándo puedes volver a moverte sin miedo.
Una cesárea es una cirugía abdominal mayor y a la vez el inicio de un postparto con un recién nacido en brazos. Merece una explicación mejor que la que suele darse.
Qué se ha operado exactamente

Para llegar al bebé se atraviesan varias capas: piel, grasa, la fascia que envuelve la musculatura, el peritoneo y la pared del útero. Un detalle que tranquiliza a mucha gente: los músculos rectos del abdomen no se cortan, se separan por la línea media y luego vuelven a su sitio.
La capa que más condiciona la recuperación es la fascia, porque es la que aguanta la carga. Y la cicatriz que ves en la piel es la parte más pequeña de todo lo que ha cicatrizado por dentro.
Las primeras semanas: qué entra dentro de lo esperable
Molestia al toser, al reír y al incorporarte desde tumbada. Sensación de tirantez. Una zona por encima o por debajo de la cicatriz dormida o rara al tacto, que puede tardar meses en normalizarse porque se han seccionado ramas nerviosas pequeñas de la piel. Y la sensación de no saber dónde está tu abdomen cuando intentas usarlo.
Todo esto es habitual. Lo que ayuda desde el primer día es sencillo: respirar sin bloquear el aire, girarte de lado para levantarte de la cama en vez de subir de frente, y caminar un poco, poco a poco, desde que te dejen.
El mito de los cuarenta días
Es la pregunta que llega siempre: ¿cuándo puedo volver a conducir, coger peso o hacer ejercicio? La guía británica NICE sobre cesárea (NG192) no fija un plazo rígido: recomienda retomar conducir, levantar peso, hacer ejercicio y las relaciones sexuales cuando te hayas recuperado y esas actividades no te resulten incómodas ni dolorosas.
O sea, el criterio es funcional, no de calendario. Para unas mujeres serán tres semanas y para otras diez, y ninguna de las dos va mal. Lo que no tiene sentido es estar seis semanas parada y a la mañana siguiente volver al gimnasio como si nada.
La revisión de las seis semanas no evalúa cómo te mueves. Comprueba que la herida y el útero estén bien, que es su función. Si quieres saber si tu abdomen y tu suelo pélvico están preparados para volver a cargar, eso se valora aparte. Lo hacemos en pilates para embarazo y postparto.
La cicatriz: qué sabemos y qué se dice de más
Es frecuente que la cicatriz quede adherida a los planos de debajo, y que eso dé tirantez, una zona que se hunde o molestias al estirarte. También es frecuente que con el tiempo mejore sola.
Sobre el masaje de cicatriz hay que ser honestos: se usa mucho más de lo que se ha estudiado. La mayor parte de la investigación sobre masaje de cicatrices procede del ámbito de las quemaduras, la calidad de los estudios es limitada y, en cesárea concretamente, la evidencia disponible es escasa. Es una técnica razonable, con buena tolerancia y resultados clínicos frecuentes, pero no es un tratamiento con evidencia sólida detrás, y quien te diga lo contrario está estirando los datos.
Lo que sí conviene es no ignorar la zona: perder el miedo a tocarla, recuperar sensibilidad y volver a mover el tronco con normalidad suele tener más peso que la técnica concreta que se use.
Volver a moverte: por dónde se empieza
Por lo básico y en este orden: caminar, respirar y coordinar el suelo pélvico, recuperar el gesto de incorporarte sin bloquear, y a partir de ahí fuerza progresiva. Coger al bebé, la sillita y el carro ya es carga; no tiene sentido evitar el trabajo de fuerza mientras haces eso veinte veces al día.
Y sí, el suelo pélvico también se trabaja después de una cesárea. Ha aguantado nueve meses de embarazo, con parto vaginal o sin él.
Señales por las que hay que consultar
Fiebre, enrojecimiento o supuración en la herida, dolor que aumenta en vez de disminuir, sangrado abundante o con mal olor, dolor e hinchazón en una pierna, o dificultad para respirar. Eso es médico y es urgente. Más adelante, si a los meses persiste dolor en la cicatriz, sensación de bulto o pérdidas de orina, también conviene valorarlo: no es el precio a pagar.
Lo que solemos decirles a las mujeres
Que una cesárea no es un parto de segunda ni una recuperación de segunda. Que el reposo absoluto no acelera nada. Y que el objetivo no es «recuperar la figura», es volver a confiar en un cuerpo que ha hecho algo enorme.
¿Has tenido una cesárea y no sabes por dónde empezar?
Valoramos la cicatriz, la pared abdominal y el suelo pélvico, y planificamos la vuelta al movimiento a tu ritmo, sin plazos inventados.
Referencias
- National Institute for Health and Care Excellence. Caesarean birth. NICE guideline NG192. Londres: NICE; 2021.
- Ault P, Plaza A, Paratz J. Scar massage for hypertrophic burns scarring — a systematic review. Burns. 2018;44(1):24–38.
- Mottola MF, Davenport MH, Ruchat SM, et al. 2019 Canadian guideline for physical activity throughout pregnancy. British Journal of Sports Medicine. 2018;52(21):1339–1346.
- Woodley SJ, Lawrenson P, Boyle R, et al. Pelvic floor muscle training for preventing and treating urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2020;(5):CD007471.
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agost de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.