
Notas un peso ahí abajo que aparece por la tarde, o después de estar mucho rato de pie. A veces la sensación de que algo baja o de que hay un bulto. Y en cuanto lo buscas en internet, todo son fotos alarmantes y palabras como cirugía.
Vamos a bajarlo a la realidad, porque la realidad es bastante más manejable.
Qué es y cuántas mujeres lo tienen
El prolapso es el descenso de las paredes de la vagina o de los órganos que sostiene el suelo pélvico: la vejiga, el útero o el recto.
Y aquí está el dato clave, el que cambia toda la conversación: en una exploración ginecológica se encuentra algún grado de descenso hasta en el 50 % de las mujeres. Solo entre el 3 y el 6 % tienen síntomas.
Dicho de otro modo: lo que se ve y lo que se nota se corresponden poco. Hay mujeres con un descenso visible y ninguna molestia, y mujeres con un descenso pequeño que lo pasan mal. Por eso el tratamiento se decide por los síntomas, no por la foto.
Qué se nota

- Sensación de peso o de bulto en la vagina, que empeora a lo largo del día y con el esfuerzo.
- Notar algo que asoma o que se toca.
- Dificultad para vaciar bien la vejiga o el intestino.
- Molestias en las relaciones.
- Sensación de que hay que recolocarse para orinar o defecar.
El dolor lumbar aislado, por sí solo, no suele ser un síntoma de prolapso.
Por qué aparece
Los factores que se repiten en los estudios son el número de partos, el parto vaginal, la edad y el índice de masa corporal.
Un dato con perspectiva: en una cohorte nacional que siguió a mujeres 20 años después de su primer parto, el prolapso sintomático apareció en el 14,6 % tras parto vaginal y en el 6,3 % tras cesárea. La cesárea reduce el riesgo, pero no lo elimina. Y en esa misma cohorte, ni la episiotomía ni la ventosa aumentaron el riesgo frente al parto vaginal espontáneo.
Tener un descenso no significa tener que tratarlo. La guía británica NICE incluye explícitamente «no tratamiento» entre las opciones a comentar, y reserva el entrenamiento del suelo pélvico para el prolapso sintomático de grado 1 o 2. Si no molesta, vigilar es una opción legítima.
Qué se puede hacer
Entrenamiento del suelo pélvico. Es la primera opción que recomienda NICE en prolapso sintomático de grado 1 o 2: un programa supervisado de al menos 16 semanas.
El ensayo más grande y mejor conducido, con 447 mujeres, encontró una mejoría de los síntomas significativa al año frente al grupo control. Es una mejora real pero modesta, y conviene decirlo con precisión.
El pesario, un dispositivo que se coloca en la vagina para sostener, solo o combinado con el ejercicio. Es una opción válida que muchas mujeres desconocen.
La cirugía se plantea a quien no mejora con el tratamiento conservador o prefiere no seguirlo. No es el primer paso.
Lo que no se puede prometer
Con toda honestidad, porque aquí se promete mucho:
- El ejercicio no «recoloca» los órganos. En el ensayo grande, la mejoría de los síntomas fue significativa; la del grado anatómico, no. Lo que mejora es cómo te encuentras, que es lo que importa, pero no es lo mismo que subir algo de sitio.
- Los hipopresivos no son el tratamiento del prolapso. El único ensayo con evaluador ciego que los compara directamente concluyó que el entrenamiento clásico del suelo pélvico es superior. Ni NICE ni las revisiones Cochrane los recogen.
- La certeza de la evidencia es baja. La dirección del efecto es consistente y favorable, y hay una recomendación formal de NICE detrás, pero nadie puede decirte que está demostrado con rotundidad.
Cuándo consultar
Si notas peso, bulto o cualquiera de los síntomas de arriba, aunque sea de forma intermitente. No hay que esperar a que empeore, y tampoco hay que alarmarse: en la mayoría de los casos se trabaja de forma conservadora y se vive perfectamente con ello.
¿Notas peso o sensación de bulto y no sabes qué hacer?
Valoramos el suelo pélvico, te explicamos qué tienes exactamente y montamos un programa supervisado. Si hace falta derivar, te decimos a quién.
Referencias
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- Hagen S, Stark D, Glazener C, et al. Individualised pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse (POPPY): a multicentre randomised controlled trial. Lancet. 2014;383(9919):796-806. doi.org/10.1016/S0140-6736(13)61977-7
- National Institute for Health and Care Excellence. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management. NICE guideline NG123. Londres: NICE; 2019.
- Bugge C, Adams EJ, Gopinath D, et al. Pessaries (mechanical devices) for managing pelvic organ prolapse in women. Cochrane Database Syst Rev. 2020;(11):CD004010. doi.org/10.1002/14651858.CD004010.pub4
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- Vergeldt TFM, Weemhoff M, IntHout J, Kluivers KB. Risk factors for pelvic organ prolapse and its recurrence: a systematic review. Int Urogynecol J. 2015;26(11):1559-1573. doi.org/10.1007/s00192-015-2695-8
- Gyhagen M, Bullarbo M, Nielsen TF, Milsom I. Prevalence and risk factors for pelvic organ prolapse 20 years after childbirth. BJOG. 2013;120(2):152-160. doi.org/10.1111/1471-0528.12020
- Resende APM, Bernardes BT, Stupp L, et al. Pelvic floor muscle training is better than hypopressive exercises in pelvic organ prolapse treatment: an assessor-blinded randomized controlled trial. Neurourol Urodyn. 2019. doi.org/10.1002/nau.23819
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agost de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.