
Estornudas y se te escapa. Te ríes con una amiga y se te escapa. Coges en brazos al mayor y se te escapa. Y alguien, con toda su buena intención, te ha dicho aquello de bueno, es que has sido madre.
Que sea frecuente no significa que tengas que quedarte así. Son dos cosas distintas, y merece la pena separarlas.
Cuántas mujeres lo viven

Muchas más de las que lo cuentan. Dos revisiones sistemáticas con metaanálisis publicadas en el International Urogynecology Journal calcularon que alrededor del 41 % de las mujeres tiene pérdidas de orina en algún momento del embarazo y cerca del 31 % entre las seis semanas y el año tras el parto.
Es decir: una de cada tres mujeres, más o menos, en el año siguiente al parto. Si te está pasando, no eres una excepción rara. Y si nunca lo has oído en tu grupo de amigas, probablemente sea porque nadie lo dice en voz alta.
Por qué ocurre
El suelo pélvico es un conjunto de músculos que cierra la pelvis por abajo y sostiene la vejiga, el útero y el recto. Durante el embarazo aguanta un peso creciente durante meses y se adapta a los cambios hormonales. En el parto vaginal se estira mucho, y a veces se lesionan fibras o el nervio que las gobierna.
El resultado más habitual es la incontinencia de esfuerzo: el escape aparece cuando sube la presión dentro del abdomen — toser, estornudar, reír, saltar, levantar peso — y el cierre no llega a tiempo o no llega con suficiente fuerza. Es un problema de coordinación y de fuerza, no de mala suerte.
Qué dice la evidencia sobre entrenar el suelo pélvico
Aquí, a diferencia de otros temas del postparto, la evidencia es sólida y además es buena noticia.
La revisión Cochrane de Woodley y colaboradores, que reúne 46 ensayos clínicos y más de 10.000 mujeres, concluye que el entrenamiento supervisado de la musculatura del suelo pélvico durante el embarazo reduce de forma importante el riesgo de tener pérdidas al final de la gestación en mujeres que todavía no las tienen, y que el efecto se mantiene, algo más discreto, en los primeros meses tras el parto. La certeza de esa evidencia es moderada, que en este terreno es mucho.
Dicho de otro modo: es de las pocas cosas del embarazo que se pueden prevenir entrenando. Y cuando el escape ya ha aparecido, el entrenamiento sigue siendo el tratamiento de primera línea que recomiendan las guías, por delante de cualquier otra opción.
El matiz importante: entrenado, no improvisado. Los estudios que funcionan usan programas supervisados, con una contracción bien hecha y una progresión de semanas. Una parte de las mujeres que creen estar contrayendo el suelo pélvico en realidad están empujando hacia abajo. Por eso lo primero es comprobar que el gesto es correcto. Es parte de lo que trabajamos en pilates para embarazo y postparto.
Los «consejos» que conviene olvidar
Cortar el pis a media micción para entrenar. No es un ejercicio, es una prueba puntual, y repetirla puede alterar el vaciado de la vejiga. No lo uses como entrenamiento.
Beber menos agua para escapar menos. Concentra la orina, irrita la vejiga y suele empeorar la urgencia.
Ir al baño «por si acaso» cada vez que sales de casa. Si se convierte en costumbre, la vejiga aprende a avisar con volúmenes cada vez menores.
Cuándo pedir ayuda
Ahora mismo, si te está condicionando. No hace falta esperar a que sea grave, ni a que pase un año, ni a terminar la lactancia. Y hay señales que merecen una valoración sin demora: sensación de bulto o de peso en la vagina, escapes de gases o de heces, dolor con las relaciones, o pérdidas que aparecen de golpe habiendo estado bien.
Lo que solemos decir en consulta
Que el objetivo no es apretar más fuerte, sino apretar a tiempo. Que se entrena como cualquier otro músculo: con constancia, con progresión y con un plan. Y que la mayoría de las mujeres mejora bastante en unos meses, aunque hayan pasado años desde el parto.
¿Se te escapa al toser, reír o coger peso?
Valoramos tu suelo pélvico, comprobamos que la contracción sea correcta y te damos un plan progresivo. Es de los problemas del postparto con mejor pronóstico.
Referencias
- Woodley SJ, Lawrenson P, Boyle R, Cody JD, Mørkved S, Kernohan A, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training for preventing and treating urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2020;(5):CD007471.
- Moossdorff-Steinhauser HFA, Berghmans BCM, Spaanderman MEA, Bols EMJ. Prevalence, incidence and bothersomeness of urinary incontinence in pregnancy: a systematic review and meta-analysis. International Urogynecology Journal. 2021;32(7):1633–1652.
- Moossdorff-Steinhauser HFA, Berghmans BCM, Spaanderman MEA, Bols EMJ. Prevalence, incidence and bothersomeness of urinary incontinence between 6 weeks and 1 year post-partum: a systematic review and meta-analysis. International Urogynecology Journal. 2021;32(7):1675–1693.
- Dumoulin C, Cacciari LP, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2018;(10):CD005654.
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agost de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.