
Empezó siendo una molestia al coger algo de un estante alto. Ahora no puedes dormir del lado izquierdo, te cuesta abrocharte el sujetador o ponerte el abrigo, y en una ecografía te han visto una rotura parcial del supraespinoso.
Antes de que nadie hable de quirófano, hay un puñado de estudios que conviene conocer. Han cambiado por completo cómo se trata este problema.
Qué es el manguito rotador

Son cuatro músculos que envuelven la cabeza del húmero y la sujetan centrada mientras mueves el brazo. El hombro es la articulación con más movilidad del cuerpo, y esa libertad la paga con estabilidad: quien la aporta es la musculatura.
El dolor de hombro es muy frecuente — las revisiones dan una mediana en torno al 16 % de la población, con un rango enorme según cómo se mida — y la mayoría de los casos se etiquetan como relacionados con el manguito rotador.
El hallazgo que lo cambia todo: las roturas también están en hombros sanos
Una revisión sistemática de 2025 reunió 53 estudios de hombros sin ningún dolor. En muestras poblacionales, entre el 11 % y el 17 % tenía una rotura completa del manguito por ecografía sin saberlo; en deportistas, un 22 %. Y con resonancia, entre el 34 % y el 47 % presentaba tendinopatía o rotura parcial.
La propia revisión avisa de que las cifras varían muchísimo según la población y la técnica, así que no hay un número mágico. Pero la idea de fondo es sólida: encontrar una rotura no equivale a haber encontrado la causa del dolor.
Los ensayos con cirugía placebo
Durante años, la operación estándar fue la descompresión subacromial: limar el hueso que supuestamente «pinzaba» el tendón. Se hicieron dos ensayos que compararon esa cirugía con una cirugía simulada — misma anestesia, mismas incisiones, sin limar nada.
El ensayo británico CSAW, publicado en The Lancet con 313 pacientes, no encontró diferencias relevantes a los seis meses. El ensayo finlandés FIMPACT publicó en 2025 su seguimiento a diez años: la descompresión no fue mejor que la cirugía placebo, ni tampoco mejor que el ejercicio.
La revisión Cochrane lo resume con certeza alta: frente a cirugía placebo, la mejoría del dolor y de la función es de alrededor del 3 %. Y la guía publicada en el BMJ emite una recomendación fuerte en contra de esta cirugía en el dolor de hombro no traumático de más de tres meses.
Un matiz importante y honesto: estos ensayos excluyeron las roturas completas del manguito y las lesiones traumáticas agudas. La conclusión no se puede extender a esos casos, que se valoran aparte.
Si te han propuesto operarte de un «pinzamiento», merece la pena preguntar por esta evidencia antes de decidir. Y probar primero un programa de ejercicio bien planteado, que es lo que recomiendan las guías. Lo hacemos en fisioterapia musculoesquelética.
¿Y las infiltraciones?
La revisión más reciente, con 15 ensayos y casi 1.800 personas, encuentra un beneficio modesto y solo a corto plazo cuando el corticoide se suma a la fisioterapia. El corticoide por sí solo no supera a la fisioterapia, y a medio y largo plazo los resultados favorecen a la fisioterapia. La certeza de esa evidencia es, en su mayor parte, muy baja.
O sea: puede servir para bajar el dolor y poder empezar a trabajar. No es un tratamiento en sí mismo, y repetirlas indefinidamente no tiene apoyo.
Qué aporta el ejercicio, sin exagerarlo
Es el tratamiento de primera línea, pero conviene contar la magnitud real. Una revisión de 2024 con 22 ensayos encontró que los programas de control motor superan al ejercicio inespecífico en discapacidad a corto y medio plazo, con certeza moderada, aunque no mejoran el dolor a largo plazo más que otro ejercicio.
Los efectos son pequeños en términos estadísticos. Lo que ocurre es que no hay nada mejor, no tiene efectos adversos relevantes y, a diferencia de la cirugía, la mejoría te la quedas.
Sobre las pruebas de la exploración
Esas maniobras en las que te levantan el brazo para ver si duele tienen mala fama merecida: la revisión disponible las califica de «gran cuerpo de evidencia de baja calidad». Ninguna identifica con fiabilidad qué estructura concreta duele. Sirven para orientar, no para diagnosticar una pieza.
Cuándo consultar sin esperar
Si el dolor apareció tras una caída o un tirón brusco y no puedes levantar el brazo activamente, si hay deformidad, si el hombro pierde fuerza de forma rápida, si hay fiebre, o si el dolor se acompaña de opresión en el pecho o falta de aire — esto último es una urgencia médica, no un problema de hombro.
Lo que solemos decir en consulta
Que un hombro que duele no es un hombro roto. Que el reposo prolongado es lo que más contribuye a que se quede rígido. Que la mejoría suele medirse en meses, no en semanas, y que eso no significa que vaya mal. Y que antes de operar, casi siempre hay margen.
¿Te duele el hombro por la noche o al levantar el brazo?
Valoramos movilidad, fuerza y qué gestos te limitan, y planificamos un programa progresivo. Antes de plantear nada más agresivo.
Referencias
- Lucas J, van Doorn P, Hegedus E, Lewis J, van der Windt D. A systematic review of the global prevalence and incidence of shoulder pain. BMC Musculoskeletal Disorders. 2022;23:1073.
- Sanders S, Ibounig T, Haas R, et al. Rotator cuff imaging abnormalities in asymptomatic shoulders: a systematic review. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2025;55(12):736–751.
- Beard DJ, Rees JL, Cook JA, et al. Arthroscopic subacromial decompression for subacromial shoulder pain (CSAW): a multicentre, pragmatic, parallel group, placebo-controlled, three-group, randomised surgical trial. The Lancet. 2018;391(10118):329–338.
- Kanto K, Bäck M, Ibounig T, et al. Arthroscopic subacromial decompression versus placebo surgery for subacromial pain syndrome: 10 year follow-up of the FIMPACT randomised, placebo surgery controlled trial. BMJ. 2025;391:e086201.
- Karjalainen TV, Jain NB, Page CM, et al. Subacromial decompression surgery for rotator cuff disease. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019;(1):CD005619.
- Vandvik PO, Lähdeoja T, Ardern C, et al. Subacromial decompression surgery for adults with shoulder pain: a clinical practice guideline. BMJ. 2019;364:l294.
- Lafrance S, Charron M, Dubé MO, et al. The efficacy of exercise therapy for rotator cuff–related shoulder pain according to the FITT principle: a systematic review with meta-analyses. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2024;54(8):499–512.
- Lazzarini SG, Buraschi R, Pollet J, et al. Effectiveness of additional or standalone corticosteroid injections compared to physical therapist interventions in rotator cuff tendinopathy. Physical Therapy. 2025;105(3):pzaf006.
- Zhao Q, Palani P, Kassab NAA, et al. Evidence-based approach to the shoulder examination for subacromial bursitis and rotator cuff tears: a systematic review and meta-analysis. BMC Musculoskeletal Disorders. 2024;25:1028.
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agost de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.