
Tiene once años, juega a fútbol tres días por semana y desde hace un mes cojea al salir del entrenamiento. Le duele el talón, o justo debajo de la rodilla, en ese bulto que ha salido y que antes no estaba. En casa alguien dice que son dolores del crecimiento y que ya se le pasará.
Se le pasará, seguramente. Pero puede tardar mucho más de lo que crees, y mientras tanto hay bastante que hacer.
Qué son exactamente
Son apofisitis: la irritación del cartílago de crecimiento donde un tendón potente tira del hueso. En el talón se llama enfermedad de Sever y ahí tira el tendón de Aquiles. En la rodilla se llama Osgood-Schlatter y ahí tira el tendón rotuliano, justo en el bultito de debajo de la rótula.
No hay lesión estructural, no hay rotura y no se rompe nada. Es una zona que todavía está creciendo y que está recibiendo más carga de la que tolera en ese momento.
Es más frecuente de lo que parece: en consultas de medicina de familia se registran unos 3,7 casos de Sever por cada 1.000 pacientes entre los 6 y los 17 años, con una edad media alrededor de los 10-11 años.
El dato que cambia la conversación

La idea de que se cura sola con el crecimiento es la que más daño hace, porque hace que nadie haga nada durante meses.
En una cohorte de adolescentes con Osgood-Schlatter, a los 24 meses el 37 % seguía con dolor, y más de uno de cada cinco había dejado el deporte. En otro seguimiento, a casi cuatro años del diagnóstico, el 60,5 % mantenía dolor de rodilla relacionado y su función deportiva era claramente peor.
No es un problema de dos semanas. Y ese es justo el motivo para no limitarse a esperar.
Ni parar del todo ni seguir igual. Las dos opciones extremas son las que peor funcionan: el reposo absoluto desacondiciona y desmotiva, y seguir con la misma carga mantiene la irritación. El punto está en ajustar.
Qué se hace
El enfoque con mejores resultados publicados combina dos cosas: ajustar la carga por escalones y ganar fuerza de forma progresiva.
En una cohorte de adolescentes con Osgood-Schlatter que siguieron un programa de doce semanas con esa lógica, el 80 % tenía un resultado satisfactorio a las doce semanas y el 90 % al año, con mejoras medibles en fuerza de rodilla, de cadera y en el salto.
Conviene decir algo con honestidad: no existe todavía ningún ensayo clínico que compare este enfoque con no hacer nada. Es un estudio sin grupo de control, y hay un ensayo en marcha para responder a eso. Lo que sí sabemos es que la alternativa —esperar— deja a mucha gente con dolor dos y cuatro años después.
Otro dato realista del mismo estudio: la vuelta al deporte fue lenta. Solo el 16 % había vuelto a las doce semanas, y el 69 % al año. Quien te prometa que en tres semanas está jugando, no está mirando los datos.
Lo que no está claro
La revisión Cochrane de 2026 sobre apofisitis del miembro inferior reunió 10 estudios y 654 niños, y la certeza de casi todo es baja o muy baja:
- Entre plantillas y taloneras probablemente hay poca o ninguna diferencia en dolor y función. Un ensayo de doce meses en Sever encontró efecto de la talonera al mes y a los dos meses, pero al año ninguna opción era superior.
- De estiramientos, ondas de choque, terapia manual y reposo no se encontró ni un solo ensayo. No es que no funcionen: es que no se han estudiado.
- Kinesiotape y otras opciones: certeza muy baja.
Cuándo consultar
Merece una valoración si el dolor dura más de dos o tres semanas, si le hace cojear, si aparece también en reposo o por la noche, si hay hinchazón importante, o si le está haciendo abandonar el deporte. Y siempre si hubo un golpe fuerte o el dolor apareció de golpe: eso ya es otra cosa.
¿Tu hijo lleva semanas con dolor de talón o de rodilla al entrenar?
Valoramos qué estructura está sobrecargada, ajustamos la carga de entrenamiento con el club si hace falta y montamos un plan de fuerza progresivo para que no acabe dejándolo.
Referencias
- Williams CM, Krommes K, Paterson KL, Haines T, Caserta A, Thorborg K. Non-surgical treatment for lower limb apophyseal injuries. Cochrane Database Syst Rev. 2026. doi.org/10.1002/14651858.CD015156.pub2
- Rathleff MS, Winiarski L, Krommes K, et al. Activity modification and knee strengthening for Osgood-Schlatter disease: a prospective cohort study. Orthop J Sports Med. 2020;8(4):2325967120911106. doi.org/10.1177/2325967120911106
- Holden S, Olesen JL, Winiarski LM, et al. Is the prognosis of Osgood-Schlatter poorer than anticipated? A prospective cohort study with 24-month follow-up. Orthop J Sports Med. 2021;9(8):23259671211022239. doi.org/10.1177/23259671211022239
- Guldhammer C, Rathleff MS, Jensen HP, Holden S. Long-term prognosis and impact of Osgood-Schlatter disease 4 years after diagnosis. Orthop J Sports Med. 2019;7(10):2325967119878136. doi.org/10.1177/2325967119878136
- James AM, Williams CM, Haines TP. Effectiveness of footwear and foot orthoses for calcaneal apophysitis: a 12-month factorial randomised trial. Br J Sports Med. 2016;50(20):1268-1275. doi.org/10.1136/bjsports-2015-094986
- James AM, Williams CM, Haines TP. Effectiveness of interventions in reducing pain and maintaining physical activity in children with calcaneal apophysitis: a systematic review. J Foot Ankle Res. 2013;6(1):16. doi.org/10.1186/1757-1146-6-16
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- Nieto-Gil P, Marco-Lledo J, Garcia-Campos J, et al. Risk factors and associated factors for calcaneal apophysitis (Severs disease): a systematic review. BMJ Open. 2023;13(6):e064903. doi.org/10.1136/bmjopen-2022-064903
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agost de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.