Andadores, hamacas y sillitas: qué dicen los estudios sobre el desarrollo del bebé

Andador de madera infantil vacío junto a una puerta con luz de tarde

El andador es uno de los regalos más habituales cuando un bebé se acerca al año. La idea que hay detrás es sencilla y suena bien: si lo pones de pie y puede desplazarse, aprenderá a andar antes. El problema es que esa idea no se sostiene.

Andar antes: eso no pasa

Esto es lo más claro de todo el asunto. Ningún estudio, en ninguna dirección, ha encontrado nunca que el andador adelante la marcha. Ni uno. Las revisiones más escépticas con el tema concluyen, como mucho, que no hay retraso; jamás beneficio.

Sobre si retrasa, la evidencia es más floja de lo que se suele decir. Un estudio con 190 bebés encontró unos 3,3 días de retraso en caminar solo por cada 24 horas acumuladas de uso, y otro con 109 bebés halló puntuaciones algo más bajas en las escalas de desarrollo. Pero dos revisiones sistemáticas concluyeron que la evidencia es insuficiente y podría explicarse al revés: quizá los padres recurren más al andador precisamente con los bebés a los que les cuesta más.

Así que seamos precisos: el andador no ayuda a andar está bien establecido. El andador retrasa la marcha es discutible. Y no hace falta ese segundo argumento, porque hay otro mucho más sólido.

El argumento de verdad son las lesiones

Calcetines antideslizantes de bebé sobre una balda de madera clara

Un estudio recopiló 230.676 lesiones asociadas a andadores en menores de 15 meses atendidas en urgencias en Estados Unidos entre 1990 y 2014. El 90,6 % afectaron a la cabeza o el cuello i el 74,1 % se produjeron al caer por unas escaleras. De los ingresados, más de un tercio tenía fractura de cráneo.

La lógica es la que uno imagina: el andador convierte a un bebé que todavía no controla su cuerpo en algo que se mueve a un metro por segundo, con la cabeza por delante y a la altura justa para alcanzar el asa del horno o el mantel.

La Academia Americana de Pediatría pidió formalmente que se prohibieran, y Canadá lo hizo en 2004: es el primer país del mundo que prohibió su venta, su importación, su publicidad e incluso su reventa de segunda mano. En España siguen siendo legales.

Si ya tienes uno, no hace falta dramatizar: lo importante es que no se use cerca de escaleras y que no sustituya al rato de suelo. La recomendación es dejar de usarlo, pero el riesgo concreto depende mucho de la casa y de la vigilancia.

¿Y las hamacas, los saltadores y las sillitas?

Aquí toca ser honestos: no hay estudios serios sobre hamacas, saltadores o sillitas y el desarrollo motor. Lo que circula por internet, incluido el nombre que se le ha puesto a la supuesta consecuencia de abusar de ellos, no procede de investigación publicada.

Lo que sí se puede decir, sin inventarse nada, es aritmética simple. Un bebé tiene un número limitado de horas despierto al día. Cada hora en una hamaca, un carro o una trona es una hora en la que no está en el suelo girando, empujando, estirándose para alcanzar algo y cayéndose de lado. Y el suelo es donde se aprende a moverse.

No son el enemigo: sirven para ducharte, para hacer la comida y para no perder la cabeza. La cuestión no es prohibirlos, es que no se conviertan en el sitio por defecto.

Qué hacer en su lugar

  • Suelo, mucho suelo. Una manta firme, ropa cómoda y espacio.
  • Juguetes un poco lejos. Lo justo para que tenga que resolver cómo llegar.
  • Muebles bajos y estables a los que agarrarse cuando empiece a ponerse de pie. Eso sí prepara para andar.
  • Descalzo en casa. El pie descalzo informa mejor sobre el suelo que cualquier zapato.
  • Paciencia con el aburrimiento. Un bebé que se aburre un poco en el suelo es un bebé que inventa cómo moverse.

Cuándo consultar

No por el andador, sino por lo que a veces se descubre al quitarlo: si a los 18 meses no camina, si se apoya siempre en el mismo lado, si va de puntillas de forma constante o si ha perdido habilidades que ya tenía, merece una valoración.

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Referencias

  1. Sims A, Chounthirath T, Yang J, Hodges NL, Smith GA. Infant walker-related injuries in the United States. Pediatrics. 2018;142(4):e20174332. doi.org/10.1542/peds.2017-4332
  2. Garrett M, McElroy AM, Staines A. Locomotor milestones and babywalkers: cross sectional study. BMJ. 2002;324(7352):1494. doi.org/10.1136/bmj.324.7352.1494
  3. Siegel AC, Burton RV. Effects of baby walkers on motor and mental development in human infants. J Dev Behav Pediatr. 1999;20(5):355-361. doi.org/10.1097/00004703-199910000-00010
  4. Burrows P, Griffiths P. Do baby walkers delay onset of walking in young children? Br J Community Nurs. 2002;7(11):581-586. doi.org/10.12968/bjcn.2002.7.11.10889
  5. Badihian S, Badihian N, Yaghini O. The effect of baby walker on child development: a systematic review. Iran J Child Neurol. 2017;11(4):1-6.
  6. American Academy of Pediatrics, Committee on Injury and Poison Prevention. Injuries associated with infant walkers. Pediatrics. 2001;108(3):790-792. doi.org/10.1542/peds.108.3.790
  7. Health Canada. Minister Pettigrew announces a ban on baby walkers. Ottawa; 7 de abril de 2004. Canada Consumer Product Safety Act, Schedule 2, item 3.

Revisión clínica

Andrea Martín Riera

Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140

Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.

Última revisión: agost de 2026

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.

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