
Lo ves cruzar el salón y te fijas: va de puntillas otra vez. Al principio hacía gracia, parecía una bailarina. Pero ya tiene tres años, sigue igual, y en la revisión alguien ha dicho aquello de «ya se le pasará».
¿Y si no se le pasa? Vamos con los números, que aquí los hay y son bastante tranquilizadores.
Cuántos niños andan de puntillas y qué pasa con ellos

Un estudio poblacional sueco siguió a más de 1.400 niños sanos. A los cinco años y medio, alrededor del 5% caminaba de puntillas. Lo interesante viene después: al volver a verlos, el 59% había dejado de hacerlo a los ocho años y el 79% a los diez, sin ningún tratamiento de por medio y con una movilidad de tobillo normal.
Es decir: ocho de cada diez se corrigen solos. Eso no significa que no haya que mirarlo, significa que la prisa y el alarmismo no están justificados.
Cuándo sí conviene mirarlo
La marcha de puntillas se llama idiopática cuando no hay ninguna causa detrás. Antes de darle esa etiqueta hay que descartar otras cosas, y ahí es donde una valoración aporta de verdad. Consúltalo si ves alguna de estas situaciones:
- Que camine de puntillas siempre, sin poder apoyar el talón ni cuando se lo pides.
- Que el tobillo esté rígido y no llegue a la flexión normal.
- Que sea asimétrico: un pie sí y el otro no.
- Que haya aparecido después de un periodo caminando con normalidad.
- Que se acompañe de retraso del lenguaje, torpeza marcada o dificultades sensoriales.
- Que persista más allá de los cinco o seis años sin ir a menos.
El estudio sueco encontró justo eso: los casos que persistían se asociaban con más frecuencia a alguna condición del neurodesarrollo, y los que ya tenían el tobillo acortado desde pronto se comportaban como una entidad distinta.
Lo más útil que se puede hacer pronto es descartar. Explorar el tobillo, ver si el talón baja, comprobar la simetría y mirar cómo se mueve el resto del cuerpo lleva una sesión. Es lo que valoramos en fisioterapia pediátrica, y muchas veces la conclusión es que no hay que hacer nada más que observar. Si os pilla lejos de Tarragona, esa misma mirada se puede hacer por videollamada en la asesoría pediátrica online.
Y sobre los tratamientos, la verdad incómoda
La revisión Cochrane sobre intervenciones para la marcha de puntillas idiopática es de las más cortas que vas a encontrar, y por un motivo: solo cuatro estudios cumplían los criterios y únicamente uno aportó datos analizables. Su conclusión es que la certeza de la evidencia es muy baja y que no se pueden extraer conclusiones firmes sobre yesos, toxina botulínica, férulas, calzado ni ejercicios.
Una revisión anterior apuntaba en la misma dirección: hay indicios preliminares de que los yesos seriados y la cirugía mejoran parámetros de movilidad y de marcha, pero no está demostrado que eso se traduzca en mejor función en el día a día. Y la toxina botulínica añadida a los yesos no aportaba beneficio.
Así que si alguien te promete que con unas plantillas o unos estiramientos se arregla, desconfía. Lo honesto es decir que la historia natural juega a favor y que la intervención se reserva para los casos que no encajan en ese patrón.
Qué sí tiene sentido hacer
Descartar causas, comprobar que el tobillo mantiene su recorrido y no se está acortando, y darle al niño motivos para apoyar el talón: descalzo por casa, terrenos irregulares, cuclillas, rampas, juegos que obliguen a bajar el peso. Nada de eso es un tratamiento milagroso, pero mantiene el pie disponible mientras la maduración hace su trabajo.
Y sobre todo, revisarlo cada cierto tiempo en vez de esperar cinco años a ver qué pasa. Si el tobillo empieza a perder movilidad, ahí sí hay algo que hacer y cuanto antes mejor.
¿Tu hijo anda de puntillas y no sabes si es normal?
Exploramos el tobillo, la simetría y el resto del movimiento. Si es de los que se resuelven solos, te lo diremos y no te haremos volver.
Referencias
- Engström P, Tedroff K. Idiopathic Toe-Walking: Prevalence and Natural History from Birth to Ten Years of Age. The Journal of Bone and Joint Surgery (Am). 2018;100(8):640–647. doi.org/10.2106/JBJS.17.00851
- Caserta AJ, Pacey V, Fahey MC, Gray K, Engelbert RHH, Williams CM. Interventions for idiopathic toe walking. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019, Issue 10. Art. No.: CD012363. doi.org/10.1002/14651858.CD012363.pub2
- van Kuijk AAA, Kosters R, Vugts M, Geurts ACH. Treatment for idiopathic toe walking: a systematic review of the literature. Journal of Rehabilitation Medicine. 2014;46(10):945–957. doi.org/10.2340/16501977-1881
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agosto de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.