
Son las siete de la tarde y empieza otra vez. Llora, encoge las piernas, se pone rojo, se calma diez segundos y vuelve a empezar. Y así dos horas. Nadie te avisó de esto.
El cólico del lactante es de los motivos más frecuentes por los que unos padres agotados acaban buscando ayuda en internet a medianoche. Vamos a mirar qué dice la evidencia, incluida la parte incómoda.
Qué es exactamente un cólico
Se llama cólico del lactante al llanto intenso, prolongado y difícil de consolar en un bebé por lo demás sano y que crece bien. Suele aparecer hacia las dos o tres semanas de vida, tiene su pico alrededor de las seis semanas y se va apagando solo hacia los tres o cuatro meses.
Esa última frase es la más importante de todo el artículo: el cólico se resuelve solo. No es una enfermedad, no deja secuelas y no significa que estéis haciendo nada mal. Lo que hace falta es atravesarlo sin romperse.
Qué dice la evidencia sobre las terapias manuales
Aquí toca ser honestos. Hay una revisión Cochrane que analizó las terapias manipulativas para el cólico del lactante: seis estudios y 325 bebés. En la mayoría de ensayos los padres reportaron menos horas de llanto, y la diferencia era estadísticamente significativa. Pero cuando los autores se quedaron solo con los estudios en los que quien valoraba el resultado no sabía si el bebé había recibido tratamiento, el efecto dejaba de ser significativo.
Traducido: buena parte de la mejoría observada puede explicarse por el hecho de que los padres sabían que a su bebé le estaban haciendo algo. Los propios autores concluyen que los ensayos eran pequeños y metodológicamente propensos al sesgo, y que hacen falta estudios mejores.
Con el masaje infantil pasa algo parecido. La revisión Cochrane sobre masaje en bebés sanos menores de seis meses encontró alguna reducción del tiempo de llanto, pero el efecto desaparecía al excluir los estudios con alto riesgo de sesgo, y no halló diferencias en la interacción entre madre y bebé.
Entonces, ¿el masaje no sirve para nada? No es eso. Sirve para lo que sirve: es un rato de contacto, calma y piel con piel que a muchas familias les ordena la tarde y les devuelve algo de control. Pero no vamos a venderte que le cura el cólico, porque los datos no lo sostienen.
El estreñimiento del lactante es otra cosa
Conviene no mezclarlos. Un bebé que hace deposiciones blandas cada varios días, sin dolor, no está estreñido: los lactantes amamantados pueden pasar días perfectamente. Lo que define el estreñimiento funcional es la consistencia dura, el esfuerzo doloroso y la retención, no la frecuencia.
Las recomendaciones europeas y norteamericanas de gastroenterología pediátrica son claras en un punto: en el estreñimiento funcional del lactante y del niño, el tratamiento de primera línea es el manejo dietético y farmacológico bajo indicación médica, junto con la educación de la familia y hábitos regulares. No hay atajos manuales que sustituyan eso.
Lo que sí podemos aportar desde la fisioterapia es acompañamiento: trabajo suave sobre el abdomen, movilización de las piernas, posturas que faciliten el paso de gases, y sobre todo enseñaros a leer a vuestro bebé. Como complemento, no como tratamiento principal.
Si quieres que te enseñemos el masaje con tu bebé delante, corrigiendo la presión y el ritmo, es parte de lo que hacemos en fisioterapia pediátrica. Sin prometerte que le quite el cólico, pero sí que salgas sabiendo qué hacer.
Señales que no son cólico
El cólico es un diagnóstico de exclusión: se dice que es cólico cuando lo demás está descartado. Consulta con tu pediatra si aparece alguna de estas cosas:
- No gana peso o lo pierde.
- Vómitos frecuentes, muy abundantes o con sangre.
- Sangre en las heces, o heces muy duras con fisuras.
- Fiebre, o un bebé decaído entre episodio y episodio.
- Llanto que empieza después de los cuatro meses, o que no mejora con el tiempo.
- Rechazo de las tomas o dificultad para mamar.
Lo que de verdad ayuda en casa

Rutinas previsibles a última hora del día, contacto y porteo, ambiente sin sobreestimulación, tomas sin prisa y con buenas pausas, y —esto es tan importante como lo demás— turnarse. Si el que sostiene al bebé llorando lleva dos horas, que lo coja el otro. Un bebé con cólico no se calma con unos brazos tensos.
Y si necesitáis dejarlo un momento en un sitio seguro y salir de la habitación a respirar, hacedlo. Es mejor eso que aguantar al límite.
Si queréis que os echemos una mano con las posturas, el masaje y la organización del día a día, lo vemos en fisioterapia pediátrica, con las cartas boca arriba sobre lo que puede y lo que no puede esperarse.
¿Las tardes en casa se os están haciendo cuesta arriba?
Te acompañamos con posturas, masaje y organización del día a día, siendo claros sobre lo que puede y lo que no puede esperarse.
Si prefieres una primera orientación sin desplazarte, también lo vemos por videollamada: las pautas de masaje y de postura se enseñan bien por pantalla.
Referencias
- Dobson D, Lucassen PLBJ, Miller JJ, Vlieger AM, Prescott P, Lewith G. Manipulative therapies for infantile colic. Cochrane Database of Systematic Reviews 2012, Issue 12. Art. No.: CD004796. doi.org/10.1002/14651858.CD004796.pub2
- Bennett C, Underdown A, Barlow J. Massage for promoting mental and physical health in typically developing infants under the age of six months. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013, Issue 4. Art. No.: CD005038. doi.org/10.1002/14651858.CD005038.pub3
- Tabbers MM, DiLorenzo C, Berger MY, et al. Evaluation and treatment of functional constipation in infants and children: evidence-based recommendations from ESPGHAN and NASPGHAN. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2014;58(2):258–274. doi.org/10.1097/MPG.0000000000000266
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agosto de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.