
Lo ves desde atrás en el parque y las puntas de los pies van hacia dentro. O al revés, van muy abiertas. Y te preguntas si eso se corrige, si hacen falta plantillas, si vas tarde.
La respuesta corta, y es una buena noticia: en la inmensa mayoría de los niños es una variante normal que se resuelve sola con el crecimiento. Lo importante no es corregirla, es saber distinguir cuándo no es eso.
De dónde viene
La marcha con los pies hacia dentro puede venir de tres sitios distintos, y cada uno tiene su edad típica:
- El pie (metatarso aducto). Es lo propio del bebé: la parte delantera del pie está desviada hacia dentro. Se ve desde el nacimiento.
- La tibia (torsión tibial interna). Lo más frecuente entre el año y los tres o cuatro años, justo cuando el niño empieza a andar y todo el mundo se fija.
- El fémur (anteversión femoral aumentada). Aparece más tarde y alcanza su máximo entre los cuatro y los siete años. Son los niños que corren con las rodillas hacia dentro y se sientan en W.
Cómo evoluciona sin hacer nada

Los datos de historia natural son bastante tranquilizadores:
- En un seguimiento de 130 pies con metatarso aducto no tratado, a los siete años el 86 % eran normales o tenían una deformidad mínima. Solo un 4 % eran rígidos, y esos no se podían identificar antes de los tres años.
- La torsión tibial interna se resuelve sola en más del 95 % de los casos hacia los ocho años, y habitualmente mucho antes.
- La anteversión femoral se resuelve espontáneamente en más del 80 % de los casos hacia los ocho años. En una serie prospectiva pasó de 42 a 28 grados, alrededor de un grado y medio al año.
Es decir: el propio crecimiento hace el trabajo. No es que el tratamiento funcione despacio; es que el hueso se va destorsionando solo.
Lo que no funciona
Aquí conviene ser claro, porque se sigue vendiendo mucho:
La recomendación conjunta de la Academia Americana de Pediatría y la sociedad de ortopedia infantil norteamericana es explícita: no se puede alterar la evolución natural con fisioterapia, ortesis ni plantillas en un niño menor de ocho años con marcha hacia dentro simple. Tampoco con férulas nocturnas, barras, cuñas ni calzado corrector.
La única revisión sistemática del tratamiento no quirúrgico encontró apenas cinco estudios, todos de calidad baja, y concluyó que la evidencia es débil. No es que se haya demostrado que las plantillas hagan daño: es que nadie ha demostrado nunca que sirvan para nada relevante.
La excepción, y es importante, es el metatarso aducto rígido o poco flexible en el lactante: ahí el yeso seriado o el calzado ajustable entre los seis meses y el año sí es eficaz. Eso no se puede extrapolar a la tibia ni al fémur.
Sentarse en W no causa nada. Es al revés: el niño se sienta así porque la forma de su cadera se lo permite. La guía americana de medicina familiar lo recoge con recomendación explícita: se puede tranquilizar a los padres, no hace falta desaconsejarlo.
Entonces, ¿cuándo hay que consultar?
No por el aspecto de la marcha, sino por lo que la acompaña:
- Dolor, hinchazón o cojera. Esto siempre.
- Asimetría clara: un lado muy distinto del otro.
- Tropiezos y caídas frecuentes que interfieren de verdad con el juego o el deporte.
- Que siga igual a partir de los ocho años, cuando ya debería haberse corregido.
- Que el pie del bebé no se pueda enderezar con la mano (rígido).
- Que haya perdido habilidades que antes tenía.
El valor de una valoración, cuando la marcha es normal, es exactamente ese: descartar lo que no lo es y quitarte la duda de encima, en lugar de empezar un tratamiento que no cambia nada.
¿Quieres saber si la marcha de tu hijo entra dentro de lo normal?
En una valoración exploramos el perfil rotacional completo (pie, tibia y cadera), comprobamos la simetría y te decimos si hay algo que seguir o si sencillamente hay que dejar crecer.
Si te queda lejos venir solo para salir de dudas, también se puede hacer una primera orientación por videollamada a partir de un vídeo del niño caminando y corriendo.
Referencias
- Staheli LT, Corbett M, Wyss C, King H. Lower-extremity rotational problems in children. Normal values to guide management. J Bone Joint Surg Am. 1985;67(1):39-47. doi.org/10.2106/00004623-198567010-00006
- Rushforth GF. The natural history of hooked forefoot. J Bone Joint Surg Br. 1978;60-B(4):530-532. doi.org/10.1302/0301-620X.60B4.711803
- Svenningsen S, Apalset K, Terjesen T, Anda S. Regression of femoral anteversion: a prospective study of intoeing children. Acta Orthop Scand. 1989;60(2):170-173. doi.org/10.3109/17453678909149246
- Uden H, Kumar S. Non-surgical management of a pediatric intoed gait pattern: a systematic review of the current best evidence. J Multidiscip Healthc. 2012;5:27-35. doi.org/10.2147/JMDH.S28669
- Talley W, Goodemote P, Henry SL. Managing intoeing in children. Am Fam Physician. 2011;84(8):937-944.
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- Baird DC, Dickison CG, Spires HI. Lower extremity abnormalities in children. Am Fam Physician. 2025;111(2):125-139.
- American Academy of Pediatrics, Section on Orthopaedics; Pediatric Orthopaedic Society of North America. Choosing Wisely: Dont order radiographs or advise bracing or surgery for a child less than eight years of age with simple in-toeing gait.
Revisión clínica
Andrea Martín Riera
Fisioterapeuta · Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya, nº 16140
Fisioterapeuta en AIRA Fisioterapia + Pilates (Tarragona). Trabaja en fisioterapia pediátrica y respiratoria infantil, salud de la mujer y ejercicio terapéutico.
Última revisión: agosto de 2026
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración, un diagnóstico ni un tratamiento realizados por un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu hijo, consulta con tu médico, tu pediatra o tu fisioterapeuta.